¿Cómo detectarla y cuándo consultar?
Cuando un chico o una chica tiene fiebre sin una causa clara, muchas veces la consulta médica nos lleva a hablar de una Infección del Tracto Urinario (ITU). Es una de las consultas más frecuentes en la práctica pediátrica y, aunque suele generar preocupación en la familia, detectarla a tiempo y tratarla de manera adecuada permite cuidar la salud de sus riñones y evitar complicaciones a futuro.
¿Qué es una ITU y por qué ocurre?
Ocurre cuando bacterias ingresan a la vía urinaria. En los chicos, puede presentarse como una cistitis (infección baja, que afecta la vejiga) o como una pielonefritis (infección alta, que compromete los riñones). Hablamos de ITU recurrente cuando se presentan dos o más episodios de infección alta o tres o más de infección baja en el transcurso de un año.
¿Qué síntomas deben llamarnos la atención?
Los síntomas varían mucho según la edad de los chicos:
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En bebés y lactantes: Como no pueden manifestar dolor en un lugar específico, los síntomas suelen ser inespecíficos: fiebre sin foco aparente, irritabilidad, rechazo del alimento, falta de ganancia de peso o vómitos.
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En niños más grandes: Aparece molestia o dolor al orinar (disuria), necesidad de ir al baño muy seguido y con urgencia, dolor en la parte baja del abdomen o en la espalda, e incluso orina con olor fuerte o tono turbio.
🚩 Signos de alarma
Consultá de manera prioritaria si observás:
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Fiebre elevada y persistente sin causa clara.
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Decaimiento marcado, apatía o rechazo de líquidos.
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Llanto intenso al orinar en bebés o dolor lumbar agudo en chicos más grandes.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico certero requiere un urocultivo (recolectado según la edad por chorro medio o al acecho) junto con el examen de orina completa. En casos de infecciones recurrentes o de presentación atípica, el nefrólogo infantil suele indicar estudios de imágenes:
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Ecografía renal y vesical: Un estudio indoloro y no invasivo para evaluar el estado de los riñones y la vejiga.
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Cistouretrografía miccional (CUGM): Un estudio radiológico específico para descartar que la orina vuelva desde la vejiga hacia el riñón (reflujo vesicoureteral).
¿En qué consiste el tratamiento?
El tratamiento inicial se realiza con el antibiótico indicado por el profesional de salud según el resultado del urocultivo. En pacientes con cuadros recurrentes o malformaciones asociadas, el especialista puede evaluar el uso preventivo de profilaxis antibiótica a dosis bajas para proteger el tejido renal mientras se completan los estudios.
